| La Galería Tomás March muestra
la obra más reciente del pintor Abraham Lacalle (Almería,
1962). Tras exponer, este mismo año, en Nueva York
en la Galería Marlborough de Chelsea (“Pinturas
de Ida y Vuelta”), Lacalle desarrolla el trabajo iniciado
en aquella serie en esta nueva muestra titulada “Temblores
de Aire” - su segunda exposición individual en
Valencia. Su trayectoria, iniciada en 1989 en la Galería
Fúcares de Almagro (Ciudad Real), le ha llevado a exponer
en las principales galerías e instituciones españolas,
y en los próximos meses, tendrá la oportunidad
de mostrar su obra individualmente en el Museo Nacional Centro
de Arte Reina Sofía. Sus obras se encuentran en las
principales colecciones de Museos, Instituciones y Fundaciones
de este país.
Abraham Lacalle advierte que en su obra, pone en el mismo
saco, lo personal y la vida cotidiana, aumentando lo obsceno
y subrayando que “ la forma que tenemos de exagerar
todos los sucesos del ámbito privado y nuestras preocupaciones
sociales o políticas es una tarea que resulta necesaria”.
Lacalle somete tanto a la vivencia cotidiana, como a lo que
llamamos influencias estéticas, a una revisión
que supone un llevar las cosas en una dirección que
no era la preestablecida. En su obra se encuentran homenajes
explícitos a artistas, especialmente a Duchamp, a Picasso
y su carnalidad dibujística, a Philip Guston, etc.
Las apropiaciones de este artista son propiamente especulativas,
juegos de reflejos, ecos, espejos, afinidades y simetrías.
Ajeno a una retórica cultista, Lacalle despliega en
su caleidoscopio imagnario un enorme sentido del humor que
le impide caer en cualquier tipo de sublimación transcendental,
al mismo tiempo que utliliza la parodia que, como el mismo
artista indica, “no consiste en delimitar el modelo
imitado y satirizado, referido o burlado, sino en admitir
que en ella cabe todo”.
Según el propio artista: “el origen de éstos
cuadros se relaciona con el título de la exposición
de manera transversal, sólo en lo que tiene que ver
con el espacio, el exterior y la forma que tenemos de relacionarnos
con éste. Pintura que indaga en las formas placenteras
que tenemos para protegernos de un mundo hostil por no decir
brutal, esto es, color y espacio frente a narración
seudofilosófica o sociológica, o ideológicamente
comprometida”.
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