La Galería Tomás March presenta una exposición de la obra más reciente del artista multidisciplinar José Antonio Orts (Meliana, Valencia, 1955).

Hace sólo unos meses Orts recibió uno de los más prestigiosos premios internacionales de arte sonoro, el Deutsche Klangkunst Preis 2004, por un proyecto de instalación que ha realizado para el Skulpturenmuseum Glaskasten Marl de Berlín.

Tras haber realizado estudios de composición musical con Amando Blanquer (1974-85), Luciano Berio (1983), Iannis Xenakis (1985) y Yoshihisa Taïra (1986-88) J. A. Orts fue becado a París y Roma, donde fue descubriendo las posibilidades artísticas de un proyecto que relacionaba la música con las artes plásticas, creando esculturas que unían la música y la luz mediante circuitos electrónicos. Tras su primera muestra en la Sala de Exposiciones de la Universidad de Valencia (1991), Orts expone en la Fundación Maeght de St Paul, Francia (1995), en el Centro del Carmen del IVAM, Valencia (1997), y luego en Buenos Aires, Mexico DF, Guadalajarra y Montevideo, en el Berliner Festival Neuer Musik en 2000 y 2002, en el Instituto Cervantes de Bruselas, 2002, Kryptonale 9 en Berlin 2003. En el 2004 ha expuesto en el Centro de Cultura Sa Nostra en Ibiza, Formentera y Palma. Desde 2000 Orts vive en Berlín, adonde llegó como artista invitado por el DAAD Berliner Künstlerprogramm. Las instalaciones de J. A. Orts tienen la consideración de únicas en el mundo del arte. En ellas utiliza esculturas interactivas, sensibles a los cambios de luz y desplazamientos del aire que el propio espectador provoca al visitarlas, produciendo así variaciones de luz y sonido. La obra de Orts, además de en Alemania, es muy valorada en Francia y Holanda donde las colecciones de sus principales museos cuentan obras suyas (Centro Pompidou de París, etc.,) así como en algunas de las más importantes colecciones españolas, como la de la Fundación ARCO, IVAM de Valencia, etc..


“En general en mis trabajos busco que las obras no sean puros elementos inertes, es decir, intento que sean obras "vivas". Es por eso que me esfuerzo en hacer piezas sensibles que captan la energía del espectador. La idea fundamental es que la mejor manera de dotar de "vida" a una obra es haciendo que esa vida la tome del propio espectador que la contempla, o, en algunos casos, de la naturaleza que la rodea.

La forma de las piezas surge siempre de su función, por lo que hay una unión esencial entre forma visual y efecto producido. La distribución de los elementos de la instalación en el espacio se hace atendiendo a la vez a criterios visuales y sonoros o lumínicos; los primeros, derivados de la plasticidad del objeto y de la arquitectura del lugar, los segundos, procedentes de la composición musical y de la relación de la obra con el espectador. Los materiales electrónicos no solo están usados por su función (electrónica) sino que además constituyen los materiales plásticos normales de la pieza.

Las instalaciones están pensadas para que el visitante entre dentro de ellas y las recorra. Al hacerlo, el espectador habita la obra y se convierte en parte fundamental de ella, pues la aviva, la humaniza y la completa. “

José Antonio Orts
Berlín, Octubre 2004