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La primera vez que utilicé el cuerpo del maniquí
femenino fue a principio de los 90, con la serie Sujetos.
Éste cuerpo me sirvió de metáfora, como
vehículo de experiencias y primera barrera de auto-conocimiento.
En él intervenía realizando infinidad de disecciones,
los limites entre interior y exterior desaparecían,
las piezas se transformaban de esta manera en fragmentos de
memoria. Guiada por la curiosidad sobre ciertas "identidades
perturbadas", este cuerpo se convertía así
en un lugar idóneo para investigar sobre la fragilidad
del sujeto contemporáneo frente a determinadas situaciones
y las repercusiones que pueden tener éstas sobre su
experiencia.
Si entonces recurrí y utilicé éste objeto
directamente, fragmentando y transformando su apariencia,
ahora en estos últimos trabajos, tanto en Espacios
Reservados como en Interiores, utilizo uno o varios personajes
reales, transformados en maniquíes femeninos. Éstos
personajes que aparecen en las imágenes presentadas,
nos remiten, o mejor, nos hacen recordar por un lado, al doble
figurativo (en el término más clásico
de la escultura, la figura humana) y, por otro, nos hacen
referencia al doble, a la imagen especular. Sin olvidar el
primero, me interesa poner especial atención en el
segundo, el que hace referencia al otro.
En la serie anterior Espacios Reservados nos encontrábamos
con un sólo personaje habitante de un espacio personalizado.
En Interiores éste espacio se encuentra en ocasiones
compartido u ocupado por uno o más personajes. Al igual
que en el anterior trabajo, nos enfrentamos con la misma sensación
de disolución entre espacio y tiempo. Una inmovilidad
dilatada une a los personajes dentro de un mismo entorno,
pero aún así no hay comunicación entre
ellos, compartiendo, eso sí, un interior silencioso
y expectante.
Los personajes se encuentran fuera de cualquier contexto,
inmersos, casi diluidos, que no perdidos, en una atmósfera
que a pesar de ser diáfana y transparente nos resulta
penetrante. No hay nada que pueda interferir ese silencio
meditativo, ya que se han despojado de todo lo superfluo y
se encuentran replegados en sí mismos.
La no-comunicación que observamos entre los personajes,
produce una tensión entre los diferentes Interiores
que se presentan en la exposición. Creando entre ellos,
una relación de momentos, o mejor diríamos de
pensamientos suspendidos e interrogantes.
Al igual que en la serie anterior, Interiores nos invita a
mirar a través de estos espacios mentales. Espacios,
quizás para el recuerdo y para la ausencia
Begoña Montalbán
Agradecimientos:
Lourdes barbal, Eva Bellapart, Regina Blanquer, Laura Ojer,
Chiky Otero y Elisabet Quiroja.
A todas las personas que hicieron posible Voces en Off Elena
Albert, Lourdes Barbal, Regina Blanquer, Carmen Claramunt,
Alexa Diéguez, Consuelo Donaire, Lola Donaire, Montse
Garzo, Amparo Lozano, Lara, Montse Martí, Mireia Masó,
Isabel Mateu, Ana Mendoza, Connie Mendoza, Alicia Murría,
Chusa Murría, Luisa Ortinez, Chiky Otero, Laura Ojer,
Lisa Oxley, Helena Perez-Herrera, Pia Pi, Sabine Finkemauer,
Josune, Marta, Elisabet Quiroga, Elena Vallet y Mireya Zantop.
A todo el equipo de Reproducciones Sabaté, especialmente
a: Magencio Diaz, Joan Giner, Fernando Laquente, Victor Lopez,
Sandra Piqué y Jose Manuel Yeste.
A todo el equipo de Audio Video Salas, especialmente a : Carlos
Gismeros, Luis Salas y Julio Serrano
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