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La Galería Tomas Marchpresenta, por primera vez, una exposición de las obras más recientes de la artista francesa afincada en Valencia, Deva Sand (Estrasburgo 1968) con el títulode “Lachambre de ma Grand-Mère “. Una muestra que consta de esculturas,pinturas e instalación, todas ellas creadasa partir de materiales reciclados, con los que la artista compone un mundo de hibridaciones escultóricas en un juego irónico de similitud y diferencia en el que lo familiar y lo extraño, el aquí y el ahora, son paradigmas del proceso que caracteriza la modernidad.
Las obras de Deva albergan esa condición del arte contemporáneo que es esencialmente híbrida, formando parte de un campo expandido en el que se evidencia que no heredamos la imagen del mundo, sino sus pedazos rotos, los fragmentos de un universo que perdió su sentido global.
Deva Sand convierte la infantil “energía destrozona “que señaló Bataille en algo que invierte su signo para recomponer las cosas y producir duplicidades, fragmentaciones, maridajes formales tremendamente inquietantes, enfrentándose, siempre a la casa a sus lugares y objetos, a lo cotidiano, con el afán de “enseñar lo que no se ve”. Esos objetos tan vistos, tan vivídos que llega un momento en el que pasan desapercibidosy quedan fuera de nuestra atención. Por ello, su imaginario retorna, obsesivamente sobre lo familiar, sobre lo cotidiano contemplándolo con la minuciosidad del arqueólogo.
Deva Sand atiende a los contrastes, a las grietas, a lo que está abandonado en los contenedores de la calle y va más allá de la hipnosis del ready-made, desobjetivizando los objetos y creando composiciones imposibles. Desde sus muebles con luces a sus sillones vaciados, Deva Sand ilumina la fragilidad del mundo evocando lo vital con singular ironía y ligereza inspirada en el arte povera y con una estética que tiene algo de barroco-minimal.
Para Deva Sand la obra de arte es testimonio cifrado del cariño. Sus butacas deconstruidas, la mesa llena de libros y”calzada “con dos tomos como una lúcida vanitas, el hermoso armario que vela los objetos misteriosos que contiene, la silla seccionada y empotrada en la pared que se recrea en la sombra, etc., son obras que nos entregan a un ánimo meditativo, nos llevan hasta la dimensión del ensueño y nos invitan a habitarlo con nuestra propia pasión interpretativa.
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