La Galería Tomás March presenta del 2 al 31 de Marzo de 2000 la exposición "Arrogância" del artista portugués Gerardo Burmester (Oporto, 1953).

Se trata de una instalación en la que la idea de contaminación y corrosión, ya anteriormente utilizada por el artista, se acrecienta aquí como la imagen casi obscena de la comida cocinada, y escenificada en otro contexto.
Las diferentes materias de que están compuestas las obras (madera, grafito, aluminio, goma-laca, azúcar, arroz, talco, barniz) cobran una especial significación, tanto por sus características propias como por el juego de equívocos que el artista propone con ellas.
 
Sobre este artista escribe el crítico Joâo Fernandes:
"La condición utópica de su obra se concreta como un lugar ajeno, que se ve desde fuera pero al cual difícilmente se tendrá acceso, que se adivina pero no se da a conocer, que se desea pero no se materializa de modo que satisfaga ese deseo. Todo este juego discurre como un ejercicio de seducción en el que el espectador se encuentra paradójicamente atraído y repelido"
 
El espacio de la galería queda, de algún modo, apropiado por las diferentes piezas y objetos que integran la exposición, adquiriendo en su distribución visual un fuerte valor escenográfico. Estas opciones del artista no están exentas de alguna connotación como la rehabilitación, en términos de práctica artística, de códigos inherentes a la creación de performances, en la cual Burmester se distinguió, hace ya cerca de dos décadas, como pionero en el panorama portugués de la época. Si a este aspecto le sumamos la percepción del cuerpo como ausencia, factor implícito en algunos trabajos anteriores, aceptaremos sin dificultad que el lugar de la escena en cuestión es siempre el lugar de un cuerpo, de sus mutaciones, escenario de placer y sufrimiento.