Un coche que se identifica con la cámara recorre un circuito cerrado un número determinado de veces. Allí encontrará, en cada vuelta que da, una pantalla en la que se recogen una serie de imágenes-escenas hechas de sombras chinas, tras ellas y en su recorrido irá encontrando los elementos y personajes que las construyen.

SUR L´AUTOROUTE toma como referencia la road movie y en ese sentido pone a los personajes y también al espectador en una situación de tránsito entre una escena y otra, de modo que desarrollan una relación excepcionalmente crítica o disonante con su entorno. Como una road movie conserva también una organización por episodios; cada vez que el coche inicia un recorrido se inicia un episodio. La carretera en medio de una noche absoluta es su escenario principal, pero la road movie está tan obsesionada por la carretera como por la casa, y de este modo la casa como hogar es el otro escenario que se representa en la pantalla blanca.

Cada episodio se divide en tres partes, en una primera el coche-cámara retoma el recorrido hasta llegar a la pantalla. La segunda parte la protagonizan las imágenes-escena que se desarrollan en la pantalla y la tercera muestra, como la otra cara de una misma moneda, los personajes y elementos que construyen las imágenes y el modo en que lo hacen.

El coche que retoma una y otra vez el recorrido, retoma una y otra vez la historia para intentar desentrañarla, como para mirarla desde otros ángulos. Sólo una de esas veces y de un modo anómalo, en la quinta vuelta, sus luces incidirán en la pantalla borrando las imágenes y dejando por un momento la pantalla en blanco.

Las imágenes que aparecen en la pantalla forman escenas de sombras chinescas, una forma de construcción de la imagen más cercana al mundo de los cuentos, de los sueños y de la infancia. En ellas aparecen estilizados los personajes protagonistas: un hombre, dos niños y la casa. En ellas se cuenta como el universo doméstico se revela haciéndose inhóspito a los personajes que lo habitan y la lucha que estos mantienen para adaptarse. A veces la casa se mueve como si tuviera vida, como una especie de tela de araña se va cerrando sobre el hombre hasta encerrarlo junto con los pájaros en una jaula, otras es demasíado grande para los que la habitan y sólo los niños aprenden a relacionarse con ella. Cuando la casa vuelve a su escala el hombre trata de restaurar el orden, sin embargo son ahora los niños los que aparecen desproporcionados, su tamaño se ha alterado hasta convertirlos en gigantes, y siguiendo su enorme capacidad de adaptación la casa se deja dominar por ellos, disminuye de tamaño hasta adoptar una escala infantil mientras que el hombre no puede sino contemplar hasta que punto es ya ajeno a ese universo que se le escapa. Incapaz de moverse en él, en la última imagen de pantalla, ve desfilar todo el mundo doméstico, los muebles, los útiles, objetos, que se le escapan deslizándose a su alrededor manteniendo un movimiento propio como formando un mundo del que el protagonista es excluído.

Tras las imágenes de pantalla en cada uno de los recorridos la cámara encuentra los personajes y elementos que las construyen y descubre el modo en que lo hacen. Los elementos que componen cada imagen-escena están reunidos en la pantalla porque sus sombras proyectadas coexisten en un mismo plano, pero en realidad hombre, niños y casa no se relacionan, permanecen aislados, y lo único que los une es el movimiento constante de la cámara. Es la cámara la que explica las relaciones existentes entre los personajes. Lo que vemos al atravesar la pantalla es un mecanismo de ficción y mientras que la ficción cuenta una cosa, el mecanismo desvela otra, así la historia que esta parte cuenta es otra: los personajes han sido expulsados de la casa, tratan de relacionarse pero cada uno de ellos habita un mundo aislado, el universo doméstico no existe, la casa es la carretera y los personajes habitan siempre allí en un estado de permanente tránsito.

Al otro lado de la pantalla los niños son niñas y aparecen otros personajes, grupos de personajes que funcionan como un fuera de campo, aquello que está allí pero que no aparece en pantalla.

La banda sonora ha sido creada especialmente para el video como una segunda piel que se sujeta a las imágenes a través de breves insertos de tomas de sonido directo, llevados casi a su mínima expresión.
 
SUR L´AUTOROUTE trata de la naturaleza de las imágenes y el modo en que éstas se producen, pone al espectador en el lugar de la producción. Reconstruye un espacio a través de un recorrido, en una narración que no cesa de modificarse y responde a la idea de que el mejor modo de contar una imagen es a través de otra imagen. Lo que SUR L´AUTOROUTE enseña es una imagen doble, en el que cada uno de los bloques de imágenes arroja una duda sobre el otro.