La Galería Tomás March tiene el placer de presentar la exposición “Ilbehera” del artista
Manu Muniategiandikoetxea (Bergara, 1966). Esta es su tercera exposición en Valencia tras
las dos que mostró en la galería My Name’s Lolita Art en los años 2000 y 2003. También ha
expuesto en numerosas galerías y museos españoles como: Espacio Mínimo Madrid, en
Art Basel Miami Beach 2004, Sala Recalde (Bilbao), Galería Palma Doze (Villafranca del
Penedés, Barcelona), Trinta (Santiago de Compostela), Centro de Arte Santa Mónica
(Barcelona) , Galería DV (San Sebastián), etc. Su obra pertenece a numerosas e
importantes colecciones españolas como: Altadis, L’Oreal, Caja Madrid, Banco de España,
Coca Cola, Museo Artium, Unión Fenosa, Ayuntamiento de Pamplona, etc.
“Consciente de la dificultad con la que hoy se enfrenta la pintura a la hora de competir
con otros medios en la construcción de un diálogo eficaz con el mundo real, Manu
Muniategiandikoetxea ha ido construyendo, desde su posición de pintor, una serie de
estrategias de extraordinaria flexibilidad donde demuestra que este medio puede
someterse a una continua renovación de su potencialidad discursiva. Opta, en primer
lugar, por explorar lo que es ajeno a este medio: el espacio real; y lo hace dinamitando
el plano mediante la expansión de la práctica pictórica, conduciéndola a un despliegue
espacial a través de la elaboración de estructuras que escapan a la idea de
representación y se convierten en objetos.
Ese deslizamiento tiene como primera consecuencia que la lectura de sus dibujos,
telas y esculturas sólo pueda realizarse como un conjunto indisoluble, como estadios
de un mismo cuestionamiento. Se entiende entonces ese proceder secuencial donde
una misma forma, un mismo elemento, aparece repetido - como en un juego de
espejos-del plano al espacio, del pequeño formato a una enorme escala que permite
incluso penetrar en su interior, del dibujo a su correspondencia objetual o , bien, que
sea esa misma presencia en el espacio la que se convierta a su vez en indagación
sobre el plano. Muniategiandikoetxea pone en marcha toda una maquinaria visual y
conceptual que funciona como campo de pruebas en el que una piezas ofrecen
continuidad en las siguientes, donde unas resoluciones se apoyan en otras y cada
obra cobra la dimensión de elemento de un proceso siempre inacabado. Del mismo
modo utiliza las citas y referencias a la historia del arte - con artistas que van desde los
escultores vascos a los constructivistas rusos, especialmente Oteiza e Ibarrola,
Rodchenko y Popova, o con nombres más cercanos como Nauman y Kippenberger- y
establece puentes con otros lenguajes artísticos -la literatura, el cine, la fotografía o el
cómic- o permite que aspectos de la subjetividad y la experiencia de lo cotidiano se
conviertan en la materia prima que nutre y expande su obra.”
ALICIA MURRÍA |