| La Galería Tomás March presenta, a partir del 14 de noviembre, una exposición que reúne la obra más reciente de la artista Mireya Masó (Barcelona 1963).
Esta exposición es el resultado de un proceso de dos años en el que Mireya Masó ha estado elaborando el material visual recopilado durante su estancia en el continente antártico a principios del 2006, en estrecha colaboración con la ecóloga marina Mercedes Masó.
Su residencia permanente en la base científico-militar Esperanza durante algo más de dos meses, les permitió observar el ritmo acelerado de los cambios que a diario tienen lugar en la Antártida, coincidiendo con el final del verano austral.
La Antártida es la presencia visible del cambio. El tiempo cronometrado se materializa en un discurrir sin pausa de sol y niebla, de calma, de nevadas y pedregales despejados por el viento, de mareas, de avances y retrocesos de témpanos y escombros sobre la bahía. Es un paisaje en movimiento, nada permanece mas allá del instante. Aquí en la Antártida cada segundo tiene el valor del presente. Aparece y desaparece antes de poder recordarlo.
Una segunda fase, de más de tres semanas, a bordo del rompehielos Iritzar de la armada argentina, (dedicado a realizar tareas de investigación y de logística por la península antártica), les posibilita una navegación con escalas frecuentes, pues el barco, sin opción de fondear, se desplaza casi tan lentamente como los grandes témpanos que le rodean, mientras se desarrollan las operaciones técnicas en las distintas bases visitadas.
Lejos de interesarse por los momentos culminantes, su objetivo es transcribir la complejidad que cabe experimentar diariamente como sensores humanos, observando atentamente las cosas para centrar la atención en estos cambios sutiles del sistema, rozando los límites de lo que podemos percibir y archivar en la memoria, a fin de traducir en imágenes, en la medida de lo posible, la singular experiencia.
Si la escala temporal ha sido el tema central en muchos de los diez videos realizados hasta ahora para abordar el límite de la percepción humana, en las series de fotografías de pequeño formato esta meditación sobre el tiempo continua manifestándose en la relación de cada una de ellas sobre el conjunto. Esta serie es, junto a la instalación de video Experimento nº1, que fue presentada en Casa América, una de las obras que ambas realizaron conjuntamente. La aparente asepsia y distanciamiento que proporciona el enfoque científico de Mercedes Masó se ve desmentida por una autoría plenamente compartida, en la que ambas asumen idénticos roles. (La iluminación escenográfica + la percepción de la distancia.)
La percepción de la distancia se anula: los objetos en otras latitudes siempre lejanos adquieren una proximidad táctil que atraviesa las pupilas desprotegidas y el blanco se despliega en una gama multicolor que tiñe de infinitos matices acariciando las formas de las acumulaciones milenarias. La mirada hipnotizada por el detalle no puede abarcarlo todo. Al pestañear aparecen nuevos matices que transforman la escena en algo siempre nuevo.
La Antártida es un referente por tratarse del último continente que se incorpora a nuestro mundo mapeado. La Antártida nos remite a la pureza de otro tiempo, a la pura presencia en cada instante de las cosas mecidas por un movimiento de transformación infinita e iluminadas tangencialmente por un foco común. Quizás La Antártida sea la mejor experiencia para conectar con el puro discurrir de la vida. Una belleza clásica que, desprestigiada, ha tenido que recluirse allá donde el hombre aún no señorea.
En Base Esperanza: Registro de variabilidad, un total de 29 fotografías conforman esta serie, en la que dan cuenta de los fenómenos que diariamente transforman la bahía, desde el desplazamiento de masas de hielo, hasta la coloración verdosa del agua por el afloramiento de algas marinas.
En Cuaderno de Campo, una serie de 21 fotografías, se confronta el paisaje y la fauna antártica a la presencia humana, con imágenes de pingüinos frente a las instalaciones de base Esperanza y de los témpanos observados desde la cubierta del rompehielos Iritzar.
Icebergs Types, inspirándose en los modelos de catalogación científica de los témpanos según el origen y la forma resultante por la erosión, presenta una serie de ocho fotografías.
Algunos trabajos de la serie Antártida han sido presentados con anterioridad en las siguientes exposiciones: 2008: Museo de Teruel, Teruel. Paraísos Indómitos, Marco Fundación, Vigo. Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Sur Polar. Muntref, Buenos Aires. Lingüísticas de la imagen, Casa Asia, CIGE, Pekín, CN. 2007: Idilio, Domus Artium 2 (DA2), Salamanca. Cool Stories for When the Planet Gets Hot, Scope Basel, Basel. Upsouth Down, Black Box, Arco 07, Madrid. 2006: Naturaleza: Experiencia, Palacio del Cardenal Lorenzana, Toledo. Nunatak. Polvorín-Ciudadela, Pamplona. Antártida. Experimento nº1, Casa de América, Madrid.
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