La Galería Tomás March tiene el placer de presentar “Llegando a Xuwan” la obra más reciente del
artista Nico Munuera (Lorca 1974). Afincado en Valencia desde 1993 donde comienza su contacto
con el mundo artístico ha realizado diversas exposiciones individuales como ”Irrumpiendo
suavemente” y “La Grosse Badaboum” en T20 Murcia, en “Bores & Mallo” Lisboa o Magda Bellotti
en Madrid. También cabe destacar las tres exposiciones que realizó con Hernández Pijuán en
Barcelona, Madrid y Murcia en el programa “Relevos” de Cajamadrid. Por otro lado su obra se
encuentra en numerosas colecciones como Fundación la Caixa, Ministerio de Cultura, Colección
Helga de Alvear, Banco de España, VAC, etc.
Pintar es asomarse a un precipicio,
entrar en una cueva,
hablarle a un pozo y que el agua responda desde abajo.
Quizá estas palabras del pintor y escritor Ramón Gaya sea un buen inicio para conocer tanto la
pintura de Nico Munuera como su actitud ante ella.
Tensión e incertidumbre que la mayoría de las veces se torna en una falsa apariencia de calma.
Rotundidad y contundencia de unas masas de color que se nos muestran desnudas sin nada más
que la propia superficie lisa con la que tropezamos y al mismo tiempo nos engulle como un agujero
negro.
Presencias sin ausencias. No falta nada aunque nada sea.
Llegando a Xuwan nos sugiere un lugar lejano al que nos trasladan las manchas sobre papel
japonés. Pero Xuwan es un concepto referido a la pintura china que nos describe un estado ideal
de la muñeca para comenzar a pintar. Algo físico y por supuesto mental que aunque no sea
pensado sienten a veces los pintores aunque lo nombren de otra manera.
Campos de color, líneas, gesto único, paisajes, no paisajes, mancha, ensoñaciones y todo lo que el
espectador pueda vivir en un mundo de abstracción que para el pintor es más concreto que la
propia vida, pues es tan sólo pintura (que no es poco) inmóvil, silenciosa.
“No tengo muy claro de qué estoy hablando pues no hablo, sino que pinto. Es esta una cuestión
que me produce demasiados requiebros siempre que tengo que hablar de pintura. Suelo ser
tozudo y no me gustan nada los análisis dogmáticos de obras, ya que la palabra pertenece a un ámbito distinto al de la pintura. De esta manera podemos hablar de lo que sentimos ante un
cuadro o repetir lo que hemos aprendido en un libro sobre determinada obra, pero ninguna de las
palabras que expresemos será el cuadro o será pintura. Cuando pinto no hay un mensaje previo
en palabras que intento transcribir en color. Me relaciono con la pintura directamente desde la
pintura. De su diferente luz, intensidad, tono, transparencia, etc…. si nadie me pregunta sé lo que
es; pero si me preguntas y quiero explicarlo, ya no sé.”
B.Rostock. |