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La Galería Tomás March muestra desde el próximo
día 28 de Febrero la última obra de la artista
holandesa Tanja Smit (Voorburg, 1961). Es ésta su segunda
exposición en nuestra galería después
de la última muestra en Valencia en mayo de 1999. Tras
aquella exposición la artista ha ido exponiendo individualmente
en Holanda, en la Galería Maurits van de Laar(1999),
en Luxus Proyectruimte(2001) y en la Galería Alter
Ego de Barcelona (2002), así como en numerosas muestras
colectivas tanto en Holanda como en España.
Para jugar al escondite (hide and seek), primero uno
tiene que cerrar los ojos y contar hasta cien. Mientras tanto,
los otros se esconden. Al acabar de contar, empieza la búsqueda:
aparentemente está solo, pero sabe que por
ahí están los demás. La obra de Tanja
Smit se mueve en ese espacio debúsqueda y a la vez
revelación, en el que la artista genera nuevas
realidades.
En su pintura hay una repetición de arquetipos alegóricos
que se pueden nombrar mediante el lenguaje, formas usadas
por su carga mítica, como jinete, caballo,
mujer, hombre, cabra,
mono, barca, que parecen responder,
voluntaria o involuntariamente, a estereotipos culturales
y mitológicos. Estas formas figurativas son la representación
de ideas y pensamientos, de imágenes mentales que pierden
su calidad narrativa al mezclarse, sin ningún orden
jerárquico, con formas abstractas y geométricas.
Se rompe así la lógica de una única interpretación.
Uniendo estos elementos, hay líneas, trazos sueltos
que conectan formas e ideas de una manera libre, inconsciente,
para llevar a cabo una conversión de pensamientos en
imágenes de la forma más directa posible.
Sus obras adquieren así una calidad casi onírica,
convirtiéndose en espacios mentales e ideales que,
pese a no ser narrativos, siguen teniendo una fuerte relación
con el mundo de la ficción de la palabra. Hay una alternancia
de lo consciente y de lo inconsciente, una sucesión
de lo automático con lo intencional, lo escondido con
lo enseñado. La superposición de imágenes,
con la creación, mediante un trazo suelto, de capas
que tapan estratos anteriores, hace que el proceso de trabajo
sea aparente. El uso del colorcolores cálidos
y transparentes- llena los lienzos de una alegría melancólica,
de juego de niños recuperado para adultos.
Toda la libertad de trazo y de contenidos que Smit aplica
a sus lienzos se revierte de una forma lúdica, pero
a la vez regulada, en sus impresos, en sus obras
sobre recortes de periódico, libros o listines de teléfonos.
En estas piezas, la artista interviene sobre textos, también
buscando y escondiendo significados para encontrar otros.
De una manera casi automática, subconsciente, Tanja
Smit se marca unas reglas según las cuales ir interviniendo
en el texto. De hecho la libertad de trazo y de idea que se
da en la pintura es subvertida aquí. Estas normas pueden
desarrollarse, sencillamente, por cuestiones ortográficas
(por ejemplo, unir todas las letras e con una raya), por cuestiones
de diseño gráfico (rellenando los espacios en
blanco entre palabras), fonéticas (aislando determinados
sonidos) o incluso según el contenido y significado
de las palabras (buscando los adjetivos y tratándolos
de maneras diferentes según
sean positivos o negativos).
En cada una de estas intervenciones, se subrayan diferentes
aspectos del idioma, mientras que se esconden otros. El lenguaje
es aquí también un aspecto muy importante del
proceso creativo, analizado desde múltiples de sus
vertientes, con un juego entre el contenido formal y el aspecto
físico del mismo.
Otros elementos de la obra pictórica de Tanja Smit
se encuentran también en los impresos. Elementos formales,
como formas geométricas y trazos uniend ideas, están
presentes. Hay aspectos que incluso se refuerzan, como una
cierta calidad musical de la obra pictórica, una calidad
casi inaprensible pero pervasiva en todos sus cuadros, que
en los impresos queda claramente representada por el aspecto
de partitura que muchos de ellos adquieren. El no-sentido
que guía la acción parece resultar en un significado
que, examinado de cerca, es engañoso, es de mentira.
La misma alternancia entre lo consciente y lo inconsciente
se da en ambos tipos de trabajo: cómo a través
una actividad obsesiva y meditativa, se consigue, al cambiar
la forma, cambiar también el contenido. En las obras
sobre papel, la acción mecánica de la mano,
que relaja y opera casi libre de la mente, es juguetona pero
a la vez es un intento por entender, por buscar verdades escondidas
y crear verdades nuevas.
Este juego, lúdico y deconstructivo, permite a Smit
expresar las capas híbridas con la que se le presenta
el mundo, ahondar en su búsqueda de la autenticidad
de las ideas y comunicarla, en un conjunto de obra que pide
al espectador una mirada activa, y que se ofrece al público
para que participe en el juego ofrecido por la artista.
Anna Guarro
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