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La Galería Tomás March
inicia la temporada de exposiciones 2003-2004 con una muestra
de las últimas obras del pintor Xesús Vázquez
(Ourense, 1946). Pintor de larga trayectoria en solitario,
desde sus inicios a finales de los 70 y primeros 80, ha expuesto
en las más importantes galerías españolas
y su obra se encuentra en destacados museos y colecciones
nacionales e internacionales como Collection Dobe (Zurich),
Museo Cantini (Marsella), MNCARS (Madrid), Fundación
Collage (Paris), Fundación La Caixa (Barcelona), Artium
(Vitoria), Banco Europeo de Inversiones (Luxemburgo), IVAM
(Valencia), etc...
(...) Xesús Vázquez vive en esa ruina balnearia
llamada Santander. Su reconocido gusto por las playas, más
metafórico que práctico, no es sino trasunto
de su afán por medirse con horizontes inalcanzables.
El trabajo artístico - ha escrito su sosias Otto
Pffeifer - tiene que ver, en algunas de sus manifestaciones,
con ciertos comportamientos semi automáticos que se
adoptan en la playa: trazar arcos en la arena con los pies,
caminar arrastrándolos, dejar que la arena se deslice
por el hueco de las manos o entre los dedos, hacer surcos,
mirar, excavar agujeros. Es decir, uno se sitúa relajadamente
en un medio y ensaya diversas formas de relacionarse con un
material, la arena, sin otro fin que la propia relación
con él.
¿Sin otro fin? Uno se adiestra, se prepara, se ejercita,
rumia sus próximos golpes haciendo mano. Quien, como
Xesús Vázquez, ha sobrevivido a algunas de las
batallas artísticas más apasionantes, de las
campañas más épicas y sangrientas de
las que yo tenga noticias en las ultimas décadas, y
ha salido indemne, puede que escocido, pero nunca vencido
y jamas fracasado, el golpe de mano es un recurso honorable
y necesario. Un deber de resistencia. La mano derecha pide
justicia, la izquierda exige, a quien lo ejecuta, un alto
nivel de precisión y destreza. (...)
(...)Las pinturas que ahora saca a la luz y a la curiosidad
publica Xesús Vázquez acompañan a un
amplio conjunto de dibujos y obras sobre papel. Se presentan
bajo un titulo genérico y equívoco: Campos.
A primera vista un espectador desprevenido puede pensar que,
en comparación con la intensidad crepuscular de sus
series anteriores, estos Campos de hoy -abstractos
en su mayoría, tan llenos de arabescos geométricos,
transparencias luminosas, formas estranguladas, grafismos
elegantes, alegre colorido-, suponen un contrapunto más
ligero, responden, quizás, a una fase de relajación,
que no de dejación, bien pudieran tomarse por eso que,
nunca he sabido bien por qué, llaman divertimentos
pero que en la mayoría de los casos son aburrimientos,
o tedios, en el sentido
más hondo de la palabra. Una obra, en definitiva, que
si no nace de una menor exigencia sí que parecería
prestarse a una contemplación menos exigente. Un recorrido
por los títulos de estos Campos debe bastar
para resquebrajar esta sospecha: Auschwitz, , Buchenwald,
Birkenau, Oranienburg Satchsenhauen, Tarnopol, Bergen-Belsen,
Varsovia...
Quico
Rivas
Fragmentos del texto La orilla del desden
Catálogo para la Fundación Caja Navarra
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